Novedades económicas: No existen respuestas sencillas
La guerra de Rusia en Ucrania comienza su cuarta semana. Si bien se repiten los rumores de que se pondría fin a la guerra y que se negociaron acuerdos, el fin de la guerra aún no está a la vista. La horrible pérdida humana que deja la guerra continúa y es un recordatorio desolador de cuán afortunados somos como estadounidenses de que gracias a los vastos océanos, países fronterizos dóciles y un formidable ejército estamos aislados de la agresión. Acompañamos en el pesar al pueblo de Ucrania.
Las repercusiones económicas de la guerra continúan enfocadas en los productos básicos, en particular la energía, agricultura y metales industriales y gases; sectores en los que Rusia y Ucrania son importantes proveedores mundiales. Muchos productos básicos que aumentaron a principios de la crisis se retrajeron de sus picos más altos, pero siguen en niveles muy amplios. Si bien se informó que se detuvieron y restringieron duramente las embarcaciones de productos básicos desde Ucrania, hubo pocas caídas destacadas en la producción de productos básicos de Rusia, incluido el petróleo y el gas natural. Más allá de las cuestiones relacionadas únicamente con la oferta, la situación del transporte de los productos básicos de Rusia y Ucrania hacia los mercados mundiales es preocupante. Además de esta crisis en Ucrania, también estamos enfrentando cada vez más bloqueos en China, ya que la política de COVID cero que implementó este país se enfrenta a un aumento de los casos de la enfermedad. Si estos bloqueos aumentan o se expanden, se destacará el riesgo de que la recuperación gradual de las cadenas de suministro mundiales se detenga o revierta. Ninguno de estos factores anteriores serviría para hacer bajar la creciente inflación que es el desafío más sobresaliente que enfrenta la economía hoy en día.
Como si esos desafíos nos fuesen suficiente, el 16 de marzo, la Reserva Federal cumplió con su procesa de comenzar a subir su tasa de interés objetivo e indicó que incrementará muchas más tasas, tanto este año como el siguiente. El Sistema de la Reserva Federal estará en la cuerda floja con las tasas y, finalmente, las reducciones del balance para combatir la inflación mientras trata de evitar la desaceleración de la economía y el perjuicio para el mercado laboral.
Si bien nuestra situación económica de base sigue centrada en ralentizar el crecimiento en lugar de una recesión nacional, pensamos que se siguen generando riesgos de recesión. La crisis de Ucrania, los desafíos de la cadena de suministro y la inflación expusieron las debilidades latentes en muchos puntos de la economía global que podrían estallar si se avecinan más golpes al sistema. En términos generales, las personas consumidoras de Estados Unidos se mantienen bien posicionados. La mitad inferior de la escala de ingresos enfrenta un camino más difícil ya que se agotaron la mayoría de los ahorros excedentes. Como si esto fuera poco, este grupo se enfrenta a los aumentos de salarios nominalmente fuertes que no logran seguirle el ritmo a la inflación, en particular en la energía y alimentación, que forman una parte relativamente grande de sus consumos. Este séquito tendrá que volver al uso del crédito para intentar mantener el nivel de consumo. La mitad superior de la escala de ingresos todavía tiene ahorros excedentes y tiene una demanda acumulada de servicios que se debería utilizar durante el resto del año.
Desde una perspectiva de política de inversión, seguimos el curso. Se redujo aún más la exposición a Europa, que ya es relativamente baja y que enfrenta un riesgo mayor de la crisis de Ucrania. Nuestra exposición directa a Rusia y Ucrania sigue siendo mínima. Mantuvimos estable nuestra distribución de activos en acciones y lejos de los bonos e incluso nos aferramos más firmemente a nuestra preferencia por las empresas de alta calidad. Comuníquese con su asesor si tiene preguntas.
La guerra entre Rusia y Ucrania y sus efectos en la economía