Como titular de negocio, se encuentra en una posición privilegiada para ayudar a sus empleados a ahorrar para la jubilación. Sus inversiones personales son positivas tanto para su futuro como para el futuro de su negocio. Para demostrar lo poderosos que pueden ser los ahorros al principio de la carrera profesional, compartimos la historia de un empleado que comenzó a ahorrar para la jubilación con un modesto salario de $35,000 en 1991, a los 25 años de edad, y está en camino a jubilarse dentro de 10 años, en 2031.
Haciendo una proyección a futuro basada en una inversión del 100 % en acciones y en el rendimiento promedio desde 1991 a 2020 (10.7 %), el empleado se jubilará con una cartera valuada en más de $2 millones de dólares tras 40 años de carrera.
Con base en las continuas contribuciones a la jubilación de este empleado, destacamos tres estrategias de inversión a 40 años e incluimos los rendimientos de las cuentas resultantes en la siguiente tabla:

Gracias a estos datos, sacamos las siguientes conclusiones:
- Si los activos se invierten un 100 % en acciones, se jubilará con $2.2 millones en la cuenta de jubilación.
- Si los activos se invierten un 80 % en acciones y un 20 % en inversiones de renta fija, se jubilará con $1.8 millones en la cuenta.
- Si los activos se invierten un 60 % en acciones y un 40 % en inversiones de renta fija, se jubilará con $1.5 millones en la cuenta.
Incluso con la asignación más conservadora, el empleado pudo aumentar su patrimonio mediante modestas contribuciones mensuales hasta los $1.5 millones. Sin embargo, invertir un 100 % en acciones habría generado $700,000 (o un 46 %) adicionales en activos. Si bien la cantidad exacta que se necesita para la jubilación depende de la esperanza de vida y los gastos de manutención de cada persona, este empleado podrá retirar el equivalente a su salario anual durante su último año de trabajo en su jubilación, gracias a una planificación anticipada. No solo podrá mantener su calidad de vida, sino también vivir de sus ahorros en el largo plazo.
El crecimiento constante de la cuenta señalado antes se puede atribuir a las tres estrategias de inversión clave que se implementaron a lo largo de la carrera profesional del empleado.
1. Comenzar a ahorrar lo antes posible
Armar una cartera de jubilación es un esfuerzo financiero a largo plazo. Incentivar a los empleados a que comiencen a ahorrar al principio de sus carreras los ayuda a incrementar su patrimonio en el transcurso del tiempo al sacar provecho del poder del interés compuesto y del valor temporal del dinero. En otras palabras: cuanto más tiempo se hace crecer el patrimonio del empleado, mayores son sus posibilidades de jubilarse con comodidad.
El tiempo también es un remedio natural contra la volatilidad de los mercados y favorece un crecimiento acelerado a medida que se acerca la jubilación gracias a los rendimientos compuestos. Por ejemplo, entre los 25 y 35 años (un período de 10 años) el saldo de la cuenta aumentó $83,916. Desde los 60 a los 65 años (el último quinquenio previo a la jubilación), se prevé que la cuenta del empleado acumule otros $741,929 con activos asignados de forma más conservadora en un 80 % en acciones y un 20 % en inversiones de renta fija.
Para aquellos trabajadores que tienen 20 y 30 años, la jubilación puede parecer muy lejana. Además, las personas que tienen otras responsabilidades financieras, como el pago de deudas estudiantiles o la formación de una familia, pueden tener dificultades para comenzar a ahorrar. Sin embargo, ofrecer a los empleados asistencia financiera y fomentar el conocimiento financiero en conceptos clave como la planificación de la jubilación o el poder del interés compuesto puede incentivar un comportamiento responsable y transformador en la gestión del patrimonio.
Como se aprecia en los datos, si las inversiones para la jubilación se asignan de forma prudente y estratégica, un plazo de 30 años es más que suficiente para gestionar la volatilidad del mercado y aprovechar el poder del interés compuesto.
2. Seguir el plan
Cuando el mercado tiene una mala racha, las personas suelen entrar en pánico. Sin embargo, históricamente las caídas del mercado preceden a las subas, y para los inversores que buscan crecimiento a largo plazo, es fundamental resistir la volatilidad del mercado a corto plazo. Por ejemplo, cuando el mercado colapsó durante la crisis financiera de 2008, más de un tercio de la cartera de jubilación del empleado del ejemplo desapareció en menos de un año. N obstante, aquellos que se siguieron su plan de inversión recuperaron la totalidad de sus pérdidas en poco menos de dos años, cuando el mercado repuntó.
Una vez que una persona decide comprometerse con un plan, es importante mantener esa decisión.
Por lo general, los expertos recomiendan ahorrar cada año al menos un 10 % de los ingresos propios y distribuir los activos entre acciones e inversiones de renta fija, según la tolerancia al riesgo de cada uno y el horizonte temporal hasta la jubilación. La asignación exacta de activos reflejará la situación financiera y los objetivos de cada persona.
3. Aprovechar el poder de la cuenta 401(k)
Las contribuciones de contrapartida del empleador pueden ayudar a las personas a alcanzar ese 10 % de ahorro de referencia y, a su vez, son una forma sencilla de facilitar una planificación financiera responsable entre los empleados, promover una fuerza laboral más productiva y atraer y retener el talento. El sólido apoyo financiero que ofrece un plan 401(k) puede marcar una gran diferencia en los ahorros a lo largo de la carrera profesional. Las contribuciones de contrapartida no solo ayudan a aumentar los ahorros de jubilación, sino que también promueven la satisfacción laboral. Una contrapartida del 3 % incentivó a nuestro empleado del ejemplo a ahorrar y a quedarse con su empleador en el tiempo.
Los que emplean también se benefician al implementar un programa de jubilación. Por ejemplo, los que emplean que aplican un plan de contrapartida 401(k) pueden solicitar un crédito fiscal de hasta $5,000 para compensar los costos de implementación del programa y de ofrecer educación financiera a los empleados.
El éxito de su negocio depende de las personas que lo mantienen en marcha: por eso, considere ofrecerles la oportunidad de ahorrar más para su jubilación. Si ofrece tranquilidad a cada uno de sus empleados a la hora de planificar su futuro, contribuirá a que todo el negocio prospere.